MEMORIAS ESCÉNICAS.
EL PERRO QUE HABLAEstreno: 12 de enero de 1922.
PERSONAJES
CRISTINA Mestiza de 40 años (Sra. Luisa Torregrosa)
MATIAS Mestizo de 50 años (Sr. Andrés Urcelay)
CRISPIN Negro de 25 años (Sr. Arceo)
COMADRE Mestiza de 20 años (Sr. Manuel Duarte)
NICOLAS Joven elegante de 23 años (Sra. Carmen Arroyo “Esmeralda”)
CUADRO PRIMERO
La escena es una humilde casa de un pueblo. Puerta en el fondo y dos laterales. Derecha e Izquierda del Actor.
Escena Primera.
XCRIS sola.
(Aparecerá acomodando ropas de mestizo en una maleta.)
XCRIS.- (Con aburrimiento.) ¡Dios mío! ¡No pude convencer a mi pobre Matías, de lo inútil que será su viaje! Solo a él se le ocurre creer que los perros hablan. Si no fuese por lo riesgoso del viaje, yo me reiría de su ocurrencia de ir a Nueva Cork, llevando un perro flaco y hasta sarnoso. (Se sonríe.) ¡Matías en Nueva Cork! En verdad que es necesario tener pasión por ese malix pek , para atreverse a hacer viaje al extranjero, cuando ha rehusado ir a Mérida por temor al ferrocarril.
Escena Segunda
MATIAS.- Vestido a la usanza del pueblo: calzoncillo de manta, camisa larga y pañuelo colorado en la garganta.
Vaya, Xcris, ¿ya lo preparaste todo mi ropa? No se te olvide, lo pones en la maleta tres pañuelos colorados y el trozo tabaco Virginia, para que yo masco. Dicen que allá al bordo no se juma uno; así, lo han meto a mi boca, lo hago chaach y luego los descuido el compañero del bordo y pudz, (hace sonido con la lengua y señal de escupir) lo han escupo dentro de el agua.
XCRIS.- Pero hijo ¿no quieres oír mis ruegos y consejos? ¿Sigues encaprichado en hacer ese viaje a Nueva Cork? ¿No comprendes que una persona como tú, que nunca ha salido de su pueblo, sufrirá mucho si se atreve a viajar solo?
MATIAS.- (Sentenciosamente.) Xcris, Xcris; parece, lakeex, que no eres mujer vellida y escribida: ¿no sabes aquel refrián que se dice: Con el dinero se lo baila el perro?
XCRIS.- Déjate de refranes, Matías; (no refrines, como dices,) y oye mis consejos: no te vayas a ese viaje, pues temo que te suceda alguna desgracia. Ó que te pierdas en esa ciudad tan grande…
MATIAS.- ¡Pierdas! ¿Estás loca, Xcris? ¿No lo sabes el otro refrán: quien lo tiene boca a Rioma se llega?
XCRIS.- Pero hijo, ten en cuenta que…
MATIAS.- ¡Xó! ¡Ya lo resolví… me voy, y me voy! Tú sabes que soy terco; y cuando se mete en mi cabeza una cosa, ni seño General Alvarado lo baca. ¿Pues no te acuerdas que lo publicó aquello de que “aunque lo quiera Dios o no se lo quiera”? Pues así soy yo; ya lo dije que me voy, y me voy. ¡Solo que se muera, (que Dios no lo quiera), mi pobrecito “Box-ní”, solo así lo dejo de ir a Novayor, ya lo sabes!
XCRIS.- (Enjuagándose las lágrimas.) Bueno, Matías; ya que no entras en razón, paciencia. ¡Dios te acompañe! (Llora.)
MATIAS.- ¡Mujer, mujer! No lloras, ¿no ves que solo voy a tardar 15 días? No hago más que lo dejo al pobrecito de “Box-ní” en el Colegio, y en seguida, han han vengo.
XCRIS.- Pero, Matías de Dios. ¿Sigues encaprichado en creer que los perros hablan? ¿Cuándo habías oído tamaño disparate? Además, yo he conocido perros, como el de Fermina y los que traía el Circo Orrín, que eran de raza fina y muy inteligentes; pero un malix como tu Boxnó, que no sirve ni para cuidar el patio, ¿que aprenda a hablar? ¡Cuándo! Primero creeré que hablen las piedras.
MATIAS.- Xcris, Xcris, este tu cabeza más duro que una piedra tok tuuich , ¿pues no tú mismo con tus ojos ya lelliste la carta de Nico, que lo tiene puesto su rública con su puño y su letra? Dímelo; ¿no ya lo lelliste?
XCRIS.- Sí, hijo, ya leí esa carta; pero por Dios te juro que no creeré que los perros hablan, ni que yo los oyera hablar: si es cosa del otro mundo, Matías…
MATIAS.- ¡Puchis! Tu eres un poco más pior que San Tomás, ese Santo dice que no lo crey nada, hasta que se lo vea. ¿Pero no oyes, mujer, que claro lo explica Nico en su carta? A ver: ya que eres muy descreyida, tray la carta para no leas otra vez…
XCRIS.- No hay necesidad, hijo: ya la leí repetidas veces, y en verdad que no me explico cómo mi hijo Nicolás, muy estudioso e inteligente -no me ciega el amor de madre, no- se atreve a asegurar que hay perros que hablen…
MATIAS.- Sí, mujer, sí; esos extranjeros son muy amolados; ¿pues no has visto la figura en el Cine, aquel hombre que se está yendo volando? ¿Acaso tenemos alas como los animales? Contéstame.
XCRIS.- Eso es muy diferente…
MATIAS.- ¡Qué diferente ni qué porquerías! Tray la carta de Nico, para que la leas otra vez.
XCRIS.- (Tomando sobre la mesa una carta y leyendo): “Querido papacito: El colmo de la gran ciencia y de la inteligencia de estos gringos, es el haber conseguido enseñar a hablar a los perros. ¡Asómbrate papacito! ¡Los perros hablan! El Dr. Bon Hauque, Director de la Universidad de San Louis Missouri, acaba de exhibir 6 perros, los cuales han comenzado a leer y hablar…
MATIAS.- ¡Puchis! ¿Ya lo oíste, Xcris? No solo ya lo aprenden ellos hablar, sino hasta lo lean de corrido. Sigue, Xcris, sigue su carta de Nico.
XCRIS.- Al enterarme de esa novedad, no puede menos que pensar en Boxni, que me parece un perro inteligente. El mismo Director asegura que en 6 meses enseñará a hablar a los perros que le entreguen para su enseñanza comprometiéndose a pagar la cantidad de $5,000 pesos, si vencidos los seis meses el perro no hablase….
MATIAS.- ¿Ya lo ves, mujer? Hasta premio lo paga. Nada. Estoy resuelto a que me voy enseguida. ¿Qué puede suceder? Si por desgracia no se apriende mi pobre Boxní, me lo paga cinco mil pesos. ¡Puchis! ¡Cinco mil pesos! Con esa cantidad, enseguida chapeo mis planteles y no tengo que estar sujeto a Seño Financiero del Reguladora.
XCRIS.- Pero, Matías, ¿qué necesidad tienes de ir a venturar en un viaje hasta cierto punto peligroso? ¿No me contaste el otro día, que el Gobierno te daría dinero para el chapeo de tus planteles?
MATIAS.- Sí, hija, sí; el Gobierno lo está dando dinero a nosotros para chapear planteles; pero yo soy muy desconfiado; yo creo que ese dinero que lo da nosotros, tenemos que entregarlo todo el sosquil lo raspamos…
XCRIS.- Indudablemente. Pues no faltaba más que les diesen a Uds. dinero y no lo pagasen con su henequén.
MATIAS.- Vaya, Xcris, no digas caballadas; Uds. no lo entienden de financiasas…
XCRIS.- No pelearemos por una tos de finanzas; no financias como dices. Lo que sí me trae nerviosa, es que no dejes de pensar en ese viaje, que te costará dinero y no conseguirás que ese tu Boxní llegue, no digo siquiera a deletrear; pero ni a pararse de dos pies; ¡así está de flaco y sarnoso!
MATIAS.- Vaya, mujer, sin que lo choteas, pobre Boxní. Ya verás cuando se regresa y te dice: “buenos días, mamá…”
XCRIS.- Ay, fó. No tengo hijos perros, boxito. Ya que estás loco, creyendo que ese perro llegará hasta hacer versos como el “Chato Duarte”. Quédate con tu capricho y que Dios vaya contigo. Por lo único que te envidio en tu viaje es porque verás a mi hijo, al que no veo hace 3 años… (Suspira con tristeza.)
MATIAS.- ¡Pobre de Nico! ¿Te acuerdas como quiere a pobre Boxní? Y tiene razón para que lo quiere; ¿no te acuerdas cuando Nico se llagó su rodía y después lo gastamos mucho dinero con Médicos y hasta maestro hmen ?, solo se curó cuando Boxni lo hace ledz, ledz, ledz, a cada rato su llaga.
XCRIS.- (Riéndose.) Sí; sí me acuerdo.
MATIAS.- Bueno, Xcris, ¿ya está listo todo? ¿No te olvidaste nada?
XCRIS.- Nada. Mucho te recomiendo, Matías, que te cuides; no vayas a salir temprano, como acostumbras aquí, y menos en paños menores, sin camiseta…
MATIAS.- No tengas cuidado, mujer, á mi cuido. Además, á tomo mi chan xuch antes que lo desayuna, para que no me da el vómito negro.
XCRIS.- (Riéndose.) Sólo desearía verte en Nueva Cork, con tu levita cruzada, tu bombín y tus zapatos apretados. (Se ríe.) Ja, ja, ja.
MATIAS.- No te burlas, mujer, no te burlas; si lo veo que chan estoy bien con mi traje, tal vez quedo con él, para que mis criados me respetan más.
ESCENA TERCERA
DICHOS Y COMADRE.
COMADRE.- (Entrando fondo.) Buenos días, compadre; buenos días, Comadre. (Saluda a ambos con la mano.)
XCRIS.- Buenos, Comadre. El ahijado, ¿bien?
COMADRE.- Sin novedad, Comadre, a Dios gracias. Ya le reventaron 2 dientecitos, pero afortunadamente no está malo del vientre.
MATIAS.- Vaya; me alegro, comadre; porque eso de los cursos en los chiquitos, es muy malo. ¿Te acuerdas, Xcris, su hijo seña Xmamerta, se murió de puros cursos? ¡Cuánto lo hizo Dr. Rejón para que lo ataja, pero no se pudo cerrar la llave, como se dice!
XCRIS.- Sí, me acuerdo.
COMADRE.- Y por aquí, Comadre, ¿bien? ¿No han recibido carta de Nico?
XCRIS.- Sí, comadre; y precisamente por esa carta tu compadre se ha encaprichado en ir a Nueva Cork.
COMADRE.- ¿Está enfermo Nico, comadre? ¿Qué novedad? Porque para que mi compadre se resuelva a hacer viaje al extranjero, él que tiene miedo al tren, se necesita que el caso sea de urgencia y de gran necesidad.
XCRIS.- Qué va, Comadre; puras locuras de Matías; figúrate porque Nicolás escribió que por allí hay un gringo que enseña a hablar a los perros, se le ha metido entre ceja y ceja llevar a Boxní, para entregarlo a en un Colegio, para que aprenda a hablar. Figúrate, Comadre.
COMADRE.- ¡Boxní habando! (Riéndose.) Ja, ja, ja, ja, ja.
MATIAS.- ¡Silencio! (Muy molesto.) ¡De mi Boxnó nadie se burla! ¿Lo olliste, Comadre? ¡Naiden!
COMADRE.- Pero, Compadre: Ud. un hombre tan bueno, que se atreva a sostener tan grande disparate…
MATIAS.- ¡Ya te dije que se cállanse, y que se callan! Yo me voy para Nova Cork, para que se apriende pobre de Boxní. Por eso se tiene dinero su amo. No es herencia, ¿lo olliste, Comadre? No es herencia: yo lo tengo sudado con mi frente. Si fuera es lotería lo saque o que tu Comadre lo trajo dinero cuando se casó conmigo, entonces diré tiene derecho para evitarse que lo gasta mi dinero con pobre de Boxní.
COMADRE.- (Guiñándole el ojo a Xcris.) Puede decir bien el Compadre, Comadre Xcris: ¿quién quita que de veras aprenda a hablar ese perro? Deje Ud. que se vaya, Comadre; poco vivirá quien no se desengañe.
MATIAS.- (Con satisfacción, abrazando a la Comadre) Así me gusta, Comadre: así me gusta; que lo sepas entrar en razón. ¡Atios! ¿Pues nunca lo oído Uds. que los molinos cantan? ¿Por qué entonces los perros no hablan?
COMADRE.- Pues ya que Ud. se va al extranjero, Compadre, le voy a hacer unos encargos…
MATIAS.- Sí, comadre, pero lo tienes que apesgar el papel, porque si no, se vuela el viento…
COMADRE.- ¡Ah! Ud. se refiere a que yo le dé el dinero de los encargos, antes de irse, ¿no?
MATIAS.- Hach lo atinaste, comadre. ¿Te acuerdas que hace 2 años para hanal pixan que me lo tomaste una carga de maíz, 2 Botellas de miel y un lec, y hasta hoy no has pagado. ¿Te acuerdas?
COMADRE.- Sí, compadre, sí me acuerdo; pero si no le he pagado hasta hoy, ha sido porque me acogí a la moratoria.
MATIAS.- Ajá: con que lo cogiste la moratoria, ¿no?
COMADRE.- Sí, compadre; pero cuando Ud. regrese, liquidamos todo: ya deseo que Ud. esté de vuelta, pues me gustaría conversar con Boxní; es un perro muy inteligente, se le conoce por las orejas…
MATIAS.- (Muy contento) ¿Ya lo oíste, Xcris? Se conoce esta Comadre tiene bastante conocimientos de perros vivos. (A la Comadre.) Andivete del tiro a buscar el apunte, Comadre; no hay necesidad lo apegas, como te dije antes…
COMADRE.- Muy bien, Compadre; no tardaré. Está hecho el apunte; pues la Chiva Heredia iba a traerme esos encargos en su próximo viaje. (Mutis fondo.)
MATIAS.- (Aparte) Ese seño Chiva Heredia, se escapó lo pierde si dinero; ¡yo resulte chivón entonces!
XCRIS.- Oyes, hijo: ¿y tus pasajes, ya los encargaste?
MATIAS.- Todo listo, Xcris, todo listo. Seño Xaxak Erosa se encargó, me lo saca en Progreso con la señora Varolay……..
XCRIS.- (Riéndose.) Ni es señora; ni es Varolay: es Compañia de Vapores de la Ward Laine…
MATIAS.- Es lo mismo, mujer.
ESCENA CUARTA
Matías, Xcris y después Comadre.
COMADRE.- (Entrando con un apunte en la mano.) Aquí está el apunte, compadre; son chulerías nada más, cosas de poco valor….
MATIAS.- Así lo creo, comadre, pero me haces el favor que me lo pagas todo junto, porque si no….
COMADRE.- Y el simpático de Boxní, compadre, ¿en dónde está? Quisiera despedirme de él; ya le tengo cariño.
MATIAS.- (Tomando el apunte.) ¿Todo lo necesitas está aquí? ¿No quieres nada más?
COMADRE.- Nada más, compadre: solo quiero despedirme de Boxní.
MATIAS.- (A Xcris) ¿Ya lo ves, mujer? Se conoce esta comadre lo reconoce su mérito de Boxní; solo tú no la puedes ver el pobrecito. (A Comad.) Voy a buscarlo comadre; no hace rato lo bañé y quité como 18 garrapatas kakal pech. ¿Cómo voy dejar se llega así en el Colegio, para que lo repriende su maestro? Hach enseguida regreso, espéreme; voy a ver si ya se despertó. (Mutis Izquierda.)
XCRIS.- ¿Pero no cres, Comadre, que tu Compadre está loco?
COMADRE.- ¿Pero de veras escribió Nicolás eso de que los perros hablan? Yo no lo creo.
XCRIS.- Si, Comadre, muy cierto. Lee la carta. (Le da la carta y la Comadre la lee para sí.)
COMADRE.- Efectivamente, queda una indecisa al leer esta carta. Aquí dice que se paga 50 pesos por la inscripción en el colegio y 30 mensuales por la enseñanza…
XCRIS.- Yo creí que mi hijo quería darle una broma a su papá… Pero no. Nicolás no gasta bromas con su padre… Silencio, Comadre, ya viene Matías con su famoso malix.
ESCENA QUINTA.
(XCRIS, COMADRE Y MATIAS)
MATIAS.- (Sale halando un perro, y haciéndole muchas caricias.) Ven, Boxní, ven despedirte de mi Comadre; solo porque lo dijo eres inteligente, atriévome traer esas chucherías lo encarga.
COMADRE.- (Acercándose al perro y dándole la mano.) Que te vaya bien en tu viaje, Boxní, que regreses pronto y aprendas mucho…
MATIAS.- Dispensa no te contesta, pero entre 6 meses lo oyes cómo se conversa….
XCRIS.- Sí, entre 6 meses tendremos aquí un Ingeniero o un Licenciado; ¿no, Matías?
MATIAS.- (Molesto) ¡Vete a rodar! No lo hablo contigo sino con Comadre.
COMADRE.- (Despidiéndose de Matías.) Pues feliz viaje, compadre; un abrazo a Nico.
MATIAS.- ¿No lo quieres dar un abrazo a pobrecito Boxní?
COMADRE.- No sea que me muerda, compadre; debe estar molesto por el viaje; pues según mueve las orejas, entiende todo lo que conversamos. (Le guiña el ojo a Xcris.)
MATIAS.- ¡Me canso! ¡No digo si lo comprende!
COMADRE.- Pues repito mis deseos, Compadre; yo me voy, porque deben estar Uds. muy atareados con los preparativos del viaje. Hasta luego. (Abraza a Matías y se despide de Boxní.) (Mutis fondo.)
MATIAS Y XCRIS.- Hasta luego, Comadre.
MATIAS.- Es lakeex, esa comadre hach de veras es descarada. Todavía no ha pagado su uchben cuenta, y ya lo encargó esas chucherías, como lo dice ella.
XCRIS.- Tú, con tal que oigas que hablen bien de tu sarnoso malix, eres capaz de traer todos los almacenes de Nueva Cork.
MATIAS.- No hablas así, mujer, no hablas así; tal vez lo necesita mucho esas chucherías me encarga. A ver, ¿dónde está el apunte?
XCRIS.- (Dándole un papel.) Aquí está.
MATIAS.- Hombre, Xcris, no demás que tú lo leas, para que lo oiga qué clase encargos eso que hace. El pobre Nico se va comprar todo, pues como yo soy extranjero, a me lo cobran más caro. Léelo su apunte.
XCRIS.- (Leyendo.) Una bacinilla de cristal con su tapa. (Que la traiga el compadre a mano.)
MATIAS.- Ajá: conque a mano, ¿no? ¿Pero tú sabes, Xcris, que es muy caballo esa comadre? ¿Por qué lo encarga de cristal? ¡No compriende a se ven ella?
XCRIS.- Un irrigador, con su repuesto de butaques…
MATIAS.- ¿Butaque?
XCRIS.- (Fijándose en la lista.) No está muy claro; debe decir bitoques…
MATIAS.- Ajá; ¿también se traigo a la mano?
XCRIS.- No lo dice.
MATIAS.- Sigue leyendo esas chucherías.
XCRIS.- Una tinaja de 3 cubos de calce. (Que a traiga también a mano, para que no se rompa.)
MATIAS.- ¡Puchis! ¡Puro a la mano! De’cun rato a lo ocupa hasta mis pies…
XCRIS.- Dos tablones de caoba, de 2 por 12 y 16 metros de largo. (Pude traerlo en su camarote para no gastar derechos.)
MATIAS.- ¡Bueno! ¡Que para no lo paga derecho! Pero si lo pongo en mi cuarto, como dice, a me quedo torcido, y si cae uno sobre mi cabeza. Esta comadre sí que está loca. Mira, Xcris; mejor no lo sigas leyendo esas chucherías.
XCRIS.- Solo falta un encargo.
ESCENA SEXTA
Dichos y Crispín.
CRISPIN.- (Vestido andrajosamente; llevará a cuestas un saquillo con algunas medias botellas vacías, que hará sonar.) (Parándose en la puerta del fondo.) ¡El Botellero! ¡El Botellero! ¡Buenos días, Caballería!
MATIAS.- ¿Qué hubo, chel? Pasa usted adelante.
CRISPIN.- (Entrando.) ¡Alabao! Hoy no se gana ni pa’ los frijoles, don Matía…
MATIAS.- Es el situación, chico, es el situación. Hasta nosotros que tenemos nuestro sosquil, estamos mal.
CRISPIN.- (Fijándose en el pero y alejándose de él) Por su madre, don Matía: aleje ese bicho, que parece no me mira bien. Pero dígame, don Matías: ¿Ud. le da su alimento en plata a ese bicho? Porque está más delgado que el Seño Prado del Correo, o don Huecho Marín, ¡por mi madre!
MATIAS.- Vaya, chel; no lo faltes al respecto a este mi Boxní. ¡Cuidado!
XCRIS.- Si no quiere usted tener un disgusto con mi esposo, no hable mal de este perro, a quien parece querer más que a mí.
CRISPIN.- ¡Por la memoria de Maceo, Señora, que esa es una mala comparanza…!
MATIAS.- ¿Estas viendo este animalito, Chel? Pues entre 6 meses lo oirás hablar más bien que tú.
CRISPIN.- ¡Por mi pueblo Sagua la Grande! Yo le apuesto que no aguanta 2 mese más este bichajo si sigue a dieta. Mire: (acercándose al perro y mostrando sus costillas) una, dos, tres, cuatro, cinco…
MATIAS.- (Dándole una patada a Crispín.) ¡Y seis patadas te voy a dar, si sigues burlando este pobre Boxní!
CRISPIN.- ¡Alabao! ¡Con otra caricia igual, me desbarata la parte inferior trasera del escaparate de mi cuerpo! Pero dígame, don Matía, ¿adónde lleva este bicho, que lo tiene amarrado?
MATIAS.- ¿No ya te dije, bruto, que lo voy a llevar a un Colegio de Nova Yor, para que apriende hablar?
CRISPIN.- ¿A Nueva Cork? ¡Pues, Compadre, le felicito; allá se va a dar gusto, pues hay cada gringa que le zumba el mango!
MATIAS.- (Con interés.) Oye, chel, ¿conoces Nova Yor?
CRISPIN.- (Aparte) ¡Ni en el mapa! (Alto.) ¡Alabao! ¡Quítese de allá, compadre! Si estuve 5 años en el Colegio, en donde aprendí matemática, ética, filosofía, historia y otros adminículos necesarios para la interpretación cinegética de la vida social…
MATIAS.- (Aparte) Me conviene este chel: yo lo llevo para mi Secretario. (Alto.) ¿Quién iba decir, Xcris?, un pobre botellero lo aprendió tanto en Nova Yor; de seguro no tiene suerte, y por eso lo dedicó comprar botellas. ¿Verdad, Chel?
CRISPIN.- Simón.
MATIAS.- No, no; no quiero te cambias tu nombre; si quieres ir conmigo de Secretario, lo dejas tu mismo nombre Crispín; eso de Simón, parece nombre de tucho .
CRISPIN.- ¡Entendámonos, compadre! Le digo Simón, por equivalencia a Si.
MATIAS.- Ya lo oyes, Xcris, sabe otro idioma: de seguro su idioma del Cuba. ¿Verdad, chel?
CRISPIN.- ¡Singer!
MATIAS.- Ajá: ¿también lo sabes inglés?
CRISPIN.- ¡Sicalíptico!
MATIAS.- ¡Puchis! Ahora sí me amolaste: eso si no lo entiendo. ¿Qué idioma es?
CRISPIN.- Latín, con sus ribetes de griego. (Aparte.) Si no agarra el hijo de mi madre una paliza piramidal, me saco la lotería.
XCRIS.- Bueno, hijo: ¿no quieres que lea el último encargo que te hace la comadre?
MATIAS.- Hombre, sí. Hoy que llevo Chel de secretario, él se va encargar hacer esas compras. Oye, Chel, ¿tú conoces todas las calles de ese Nova Yor?
CRISPIN.- ¡Silueta!
MATIAS.- Oye, Xcris, oye qué bien se habla este condenado chel. (Le da golpecitos en la espalda.)
XCRIS.- Pero, hijo, ¿te atreverás a llevar a este Señor a Nueva Cork? ¿No comprendes que es doble gasto?
MATIAS.- Por este mi Boxní, aunque yo me arranca. Vamos, chel; anda buscar tu equipaje, porque esa tu ropa está muy rota y no te reciben en el barco así.
CRISPIN.- Pues oiga, caballería: he sido despojado inicuamente por 2 amigos o émulos de Gestas, quienes, abusando de sus hercúleas fuerzas, obligáronme a hacerles entrega de lo que legítimamente me correspondía…
MATIAS.- Oye, Chel; estamos perdiendo tiempo: háblame en casteano: tienes ropa, ¿sí, no?
XCRIS.- Pero si te está diciendo que se la robaron.
MATIAS.- ¡Pobreciro! No le hace, Chel; en Progreso a e compro tu vestido.
XCRIS.- Pero, Matías, ¿de veras te llevarás al Señor?
MATIAS.- De veras: no, chen tutes. Vamos a ver, Xcris, ¿Cuál último encargo lo quiere la comadre?
XCRIS.- (Leyendo.) Cuando pase por México, que me traiga una muchacha de 14 años, del Hospicio.
MATIAS.- ¡Esa sí lo traigo a la mano!
CRISPIN.- ¡Alto, compadre, alto allí! Yo soy el Secretario, y yo me encargo de traer esos encargos…
MATIAS.- (Acariciando la barba a Crispín.) Ah, pícaro, ¡pícaro!
XCRIS.- (Aparte.) Buen par de mancuerdas: Dios los cría y el Diablo los junta. Pues, hijo, si estás resuelto a llevarte a este señor, que les vaya muy bien: yo me voy: tengo mucho qué hacer.
MATIAS.- ¿Ya esta listo mi maleta? ¿No se te olvidó ponerlo dentro, aquel huevo lo hace milagros?
CRISPIN.- ¿Un huevo que hace milagros? Por mi madre, Caballería, que eso no lo oí jamás, ni en Cuba, ni en Nueva Cork, ni en Jerusalem……
MATIAS.- Cállate, Chel; ese huevo lo oyes, es uno se puso la xhabada para Viernes Santo; todos los huevos se ponen ese día, no se puedran nunca; ¿lo entiendes? No quedan bok . Cuando hay temporal, solo sacas el huevo tus maletas, te sientas encima, te han botas al agua y no te sumes; hach te quedas encima del agua…
CRISPIN.- ¡Por los huesos de Maceo! De veras que es un milagro no visto, ni en las Sagradas Escrituras. Oiga, seña Clí, favor de poner otro huevo para mí, pues veo dificilillo que alcancemos 2 personas sobre un solo huevo…
XCRIS.- No hay más que uno…
MATIAS.- No le hace, Chel: a te han han subes en mis hombros; agarras a Boxní, con cuidado, y nos han han botamos en el agua, ¿olliste?
CRISPIN.- ¡Por mi madre! Yo en la vida he hecho un poco de todo; ¡pero de acróbata, para subirme sobre sus hombros, agarrando un animal, jamás!
MATIAS.- Vaya, no seas cobarde; a última hora, si veo no puedes subirte en mis hombros, a te doy la mitad del huevo.
XCRIS.- (Riéndose) Que Santa Rita de Casia les proteja…
MATIAS.- Pues vamos, chel; coge la maleta.
CRISPIN.- (Cogiendo la maleta.) Ya estamos en marcha: ¡Firmes! ¡Media vuelta a la derecha!
MATIAS.- (Abraza a Xcris.) Adiós, Xcris, no te olvides lo das su pocol a la lechona y un cuartio maíz mi caballo chop…
XCRIS.- (Llorando.) Vete tranquilo, hijo: que Dios te acompañe y ampare en esta peregrinación; pero, por última vez, Matías, ¿no quieres dejar tu viaje para otra ocasión?
MATIAS.- No. Acuérdate aquel refrián: “Nunca dejes para mañana, lo que puedes hacer hoy”. Vamos, Chel.
CRISPIN.- ¡Marcha! ¡Hasta la vista, caballería! ¡Aquí se va el hijo de mi madre, esperando salvarse en un huevo! (Mutis, Matías y Crispín.)
ESCENA SEPTIMA.
(XCRIS sola.)
¡Virgen de los Dolores! ¿Qué va a ser de Matías en una ciudad tan populosa, sin saber el idioma? Ese bendito de Crispín, se conoce que tampoco entiende jota de inglés. Solo Dios puede ampararlos. Iré a encender una lámpara a mi abogada Santa Rita. (Mutis derecha.)
TELÓN RÁPIDO.
CUADRO SEGUNDO.
(El mismo decorado de la casa humilde. Xcris estará sentada junto a una mesa, escribiendo.)
ESCENA OCTAVA.
(XCRIS sola.)
XCRIS.- “Querido Nico: En mi carta anterior te recomendaba mucho que no dejaras salir solo a tu papá en la gran ciudad, pues bien pudiera extraviarse. Su compañero el negro Sr. Crispín, se me figura que tampoco entiende jota de inglés. Para formarte idea de mi atolondramiento por la determinación de tu padre de ir a esa llevando a su sarnoso malix, solo te diré que se me olvidó darle la dirección de tu Colegio. Desesperada estoy, pensando en los apuros que habrá pasado para encontrarte. Te recomiendo mucho lo cuides, pues sabes que sus rústicas costumbres pueden ser causa de enfermarse, pues tiene la mala costumbre de salir sin camisa a la calle…”
ESCENA NOVENA
XCRIS, MATIAS Y CRISPIN
MATIAS-
(Vestido ridículamente con zapatos muy grandes, bombín, levita cruzada y sin camisa ni camiseta.)
(Parándose en la puerta.)
No hay refrán perdido, Chel. “A tu tierra, grulla, aunque sea de un pie.”
XCRIS.- (Levantándose muy contenta y atenciosa al ver llegar a su marido.) ¿Es posible, Matías? No me avisaste tu llegada. Ven a darme un abrazo. Me has tenido en zozobra…
MATIAS.- (Entrando.) ¡Sí, de sobra! ¡El que se ha amoldado de sobra, es yo!
XCRIS.- Pero, hijo, siéntate y cuéntame tu viaje. ¿Cómo dejaste a Nico?, ¿está bien?
MATIAS.- Debe ser, lo está sin novedad, cuando no lo ha escrito lo contrario.
XCRIS.- ¿Cómo? ¿No sabes cómo está Nico?
MATIAS.- No, mujer, si no llegastes al Nova Yor…
XCRIS.- ¿Cómo no llegaste a Nueva Cork? ¿Pues en dónde estuviste 20 días que hace que te fuiste?
MATIAS.- Ah, mujer, eso es muy largo. Te voy a contar. Pero, ¿dónde se quedó Chel? (Acechando en la calle y llamando a Crispín.) Pasa usted adelante; muestra a Da. Xcris ese tu ojo…
CRISPIN.- (Entrando, con un ojo vendado con un pañuelo rojo. Estará vestido también con ridiculez.) ¡Alabao! (Apesgándose el ojo.) ¡Todavía se me figura estar viendo estrellas, y como 400 barcos dando vueltas en el aire!
MATIAS.- Oye, Chel, ese gringo te dejó su recuerdo para 2 meses…
CRISPIN.- ¿Dos meses? ¡Pues yo creo, Caballería, que tengo para 3 años!
XCRIS.- (Acercándose a Crispín y pretendiendo agarrarle el ojo vendado.) Permítame D. Crispín, veo como está.
CRISPIN.- ¡Por mi madre! Primero permito que me saquen todas las muelas, que tocarme el ojo. ¡Si está que se desbarata, por mi madre!
XCRIS.- Pero cuéntame, Matías, ¿cómo les fue de viaje?
MATIAS.- Muy peor, Xcris, muy peor. Mejor si lo oigo tu consejo.
XCRIS.- ¿Pues qué les sucedió? ¿Dices que no llegaste a Nueva York?
MATIAS.- (Sentándose.) No llegué, mujer, no llegué. Vas a ollir qué me sucedió. Me llegué en Progreso y me encontré D, Pepe Diego; empezamos a tomar nuestra mañana y me chan calenté. Ese mi xlá secretario, primero se quedó borracho que yo. Derrepente lo oigo un pito: ¡piii,piii,piii! En seguida me dice don Pepe Diego, que lo debo tomar ese barquito que suena; que es el rebolcador que lo lleva uno a bordo. Han, han despierto al Chel que está más borracho que un cubo de anís, y nos fuimos a tomar el barco grande. Apenas lo llegamos allí, me fui a la cocina y como sé que todo se arregla con gropina…
XCRIS.- Propinas, hijo, no gropinas.
MATIAS.- Bueno, es lo mismo. Pues lo di su gratificación al cocinero y lo dio un trozo de bistec así muy grueso al pobre Boxní; ¡puchis! Pero parece es purga ese bistec; no hizo más que lo come pobre Boxní y uech uech; lo comenzó a trasbocar pues el pobre está mariado.
CRISPIN.- ¡Alabado! ¡Y qué patada le aventó aquel gringo cuando lo vio así!, ¿verdad, seño don Matías?
MATIAS.- ¡Cállate, Chel, no me lo acuerdes!
XCRIS.- ¿Y qué sucedió?
MATIAS.- Pues enseguida lo agarran pobre de Boxní y… ¡puum!, lo botan dentro del bodega. Yo tuve lástima y tuve que pagar treinta pesos para que lo permitan se queda allí sobre la cuja del barco…
XCRIS.- ¿Cuja del barco?
MATIAS.- Sí, mujer, sobre del cuja; allí arriba donde hay mucho fresco.
XCRIS.- ¡Ah! Cubierta querrás decir, Matías.
MATIAS.- Es lo mismo, Xcris, cuja o cubierta. Pues te lo decía, que lo conseguí se suba allí pobre Boxní; pero siempre sigue mareado. Al rato se viene un gringo y me pide mis pasajes; lo saco esos que me compró señó Xaxak y resulta son de otro barco…
XCRIS.- ¿Cómo, para otro vapor?
MATIAS.- Sí, hija; lo equivoqué; ese barco que tomé y que ya estoy como diez leguas de Progreso, se va para Tabasco…
XCRIS.- Pero Matías, ¿es posible?...
MATIAS.- Sí, xun: muy posible. Entonces me exige el gringo que lo pague otro pasaje para Tabasco.
XCRIS.- ¿Y los pagaste?
MATIAS.- Sí, mujer, tuve que pagarlos: ¡tres pasajes!
XCRIS.- ¿Y por qué tres pasajes….?
MATIAS.- Pues, porque yo, Chel y Boxní.
XCRIS.- ¡Dios mío! ¡Cuánto dinero botado por un condenado perro!
MATIAS.- No te molestes, Xcris, no has ollido lo más pior…
XCRIS.- ¡Cómo! ¿Todavía hay cosas peores?
MATIAS.- Lo vas a ollir. Pobre de Boxní se durmió un rato allí en la cubierta, y yo me fui en el patio; al rato lo oigo: ¡que lo maten, que lo maten! Como conocí sus ladridos de Boxní, en seguidas me fui corriendo, y ¿Qué lo veo? Están lanzando pobre Boxní para que lo boten dentro del agua. Me acerco han han corriendo para que lo defiendo, lo agarro, su cola; se han vira y… ¡hueck! Me da una mordida muy fuerte, pues como está furioso no me reconoció enseguida. Todos empiezan: Jí, ji, ji, ji, ji, ji, á reírse a carcajadas y hacen papax-kab, Boxní se queda más molesto por esa bulla y empieza a correr y BGoxni a corretearlos. Yo me han han subí en un palo muy alto que tiene su chan escalera de soga; otro se guardaron detrás de la máquina donde lo habían muchas mercancías, y pobre Chel se atontó y se han metió en un cosa como embudo, que dicen es donde espira el barco y sirve para darle aire al segunda clase. De repente oigo ruidos y gritos de Chel y todos los pasajeros se fueron a ver la novedad y sucedió que Chel al meterse en ese embado, se resbaló y se cayó sentado en segunda clase, hach encima de la mesa donde estaba la comida, pues estaban almorzando. Uno más negro que el Chel, más grande y que tiene más fuerza no hizo más que ver que Chel se cae de arriba y de seguro se creyó es un pájaro de la mar, pues con el cucharón de fierro que tiene en la mano, le dio un trancazo en su ojo……
CRISPIN.- ¡Por mi madre, que yo creí que había estallado la caldera y que había caído sobre mi ojo. Pero no aguanto más, caballería! Y mientras Ud. sigue refiriendo esas peripecias a doña Clí yo me voy a remojar en un tanque de árnica. Hasta la vista, caballería!
MATIAS.- Bueno, Chel, andavete Ud. no dejes dar tus vueltas por aquí; a te llevo a mi finca de secretario,
CRISPIN.- ¡Con placer, con placer, compadre, si llegase a aliviarme! (Mutis fondo.)
XCRIS.- ¡Que se alivie D. Crispin!
MATIAS.- Que te vaya bien, Chel!
ESCENA DECIMA.
XCRIS Y MATIAS.
XCRIS.- Bueno; PERo supongo que tus pasajes para Nueva York no los perdiste…
MATIAS.- ¿Crees que soy chiquito? Lo tengo muy bien amarrado la punta de mi pañuelo; pero ya que vi me hicieron comprar otros para Tabasco, los compré y los bote dentro de la mar…
XCRIS.- ¡Pero Matías…! ¿Es posible? No comprendiste que te podían servir para tomar otro vapor?
MATIAS.- Si no me dieron tiempo, mujer!
XCRIS.- Cómo no te dieron tiempo?
MATIAS.- No, vas a ollir que me paso en la horca de Veracruz.
XCRIS.- ¡Horca de Veracruz?
MATIAS.- Sí, horca de Veracruz; así me lo dijeron y hach lo crelli oi mal, pues lo pregunte otra vez como se llama esa ciudad y me dijeron: es la tres veces horca de Veracruz.
XCRIS.- (Riéndose) ¡Tres veces heroica; no seas tonto, Matías. ¡Cuánto se habrán reído de ti con tus preguntas y tu lenguaje.
MATIAS.- ¡Cuando! Yo no dejo que naiden se burla de mi.
XCRIS.- ¿Y que sucedió allí en Veracruz, no seguiste viaje a Nueva Cork?
MATIAS.- No se pudo, porque u condenado huach me lo robó todo mi dinero.
XCRIS.- ¡Dios santo! Y cómo pasó eso? ¿De que sirvió entonces que llevaras Secretario, si este no te cuidaba?
MATIAS.- ¡Ay hija! A cualquiera se pasa igual, si oyes que te hablan por tu apellido. Apenas lo bajamos del barco, viene un hombre y me saluda con mucho respeto, y me dice: ¡Vamos, Patrón; a ti te espero! En seguidas lo creí que Nico lo mandó recibirme, y lo pregunto; ¿Dónde vamos? “Donde quieras, Patrón; yo estaré contigo todo el día” Así que olli varias veces me llama mi apellido pues soy Matías Patrón, enseguidas lo entregué mi maleta donde llevo mi dinero…
XCRIS.- ¡Que bruto, Matías que bruto!
MATIAS.- No es bruto, xun, es vivo; porque no lo hice más que entrar en una cantina a tomar un xuch y cuando empiezo a buscar ese que me conoce, no lo encontré.
XCRIS.- ¿Qué horror! ¿Y no diste parte a la autoridad?
MATIAS.- Como no. Fui a dar cuenta y me pregunto el jefe: ¿Ud. lo conoce ese se llevó su maleta? ¿No sabe como se llama? ¿Sabe su apellido? Yo como estoy inrritado, lo contesto yo no se si se pellido: yo no lo oido. En cuanto lo oye mi conesto, empiezan todos: ¡Jí, ji, ji, ji! Y dice uno: que pato se habrá puesto este huevo? Enseguida me quito de allí y me fui a un hotel. Gracias allí lo encontré Chan Javier Erosa, que se va para Nova Yor y le pedí dinero y lo encomendé Boxní, para que lo lleve en el Colegio…..
XCRIS.- ¡Ni con tanta pérdida escarmentaste, hombre de Dios. Yo creí que ese malix pek causa de tantos males, se había ahogado!
MATIAS.- ¡Sebo! ¡Muy saludable!
XCRIS.- (Con enojo) Pues sabrás que yo me divorcio de ti. Yo no puedo permitir que por un perro gastes tu dinero y nos quedemos sin comer. ¡No lo puedo permitir!
MATIAS.- ¡Pero, Xcris, si cuando se aprienda Boxní, lo desquitamos todo el gasto!
XCRIS.- Que desquitamos, ni que frijoleras! Ya te dije que me divorcio. Hoy entablaré la demanda!
(Medio mutis fondo.)
MATIAS.- Pero oye mujer; si entre seis meses la vas a asusar, cuando lo oyes Boxní…
XCRIS.- Asústate tú; yo no lo espero. (Se va.)
MATIAS.- ¡Ahora si la luci! Solo porque lo quiero se apriende pobre Boxní, quiere dejarme Xcris! Yo no lo firmo el divorcio; sebo! Voy enseguida a avisar seño XaxaK Erosa, lo presenta escrito en que lo dice el Juez, yo no lo firmo nada. ¡No lo firmo! (Mutis fondo.)
TELON RAPIDO
CUADRO TERCERO
El mismo decorado anterior.
ESCENA DECIMA
XCRIS sola.
XCRIS.- Tan sólo por mi hijo que me ha anunciado que pronto estará aquí, ya recibido de Doctor, prescindí de una demanda de divorcio. (Toma una carta de la mesa.) Pero esto de Nico y de ese perro flaco, que mi propio hijo dice que está haciendo grandes progresos, es para trastornar a una. Hace siete meses que ese perro está en el colegio y, según dice Nico que yo no lo creo está ya hablando.
(Comienza a leer la carta en voz alta y Matías entra y se coloca detrás de ella, sin ser visto. Estará vestido como en el primer cuadro.)
ESCENA UNDECIMA.
Xcris y Matías.
XCRIS.- Leamos lo que dice Nicolás:
“Querido viejo: Aunque ya Boxní habla perfectamente, ha demostrado tal disposición para la música, que el Director del Colegio le ha pagado un maestro de piano. Este es el motivo por que no lo he enviado a esa, como me indicaste últimamente. Entre dos meses tendrás el placer de oír hablar y tocar a Boxní.
MATIAS.- (Dándole golpecitos en el hombro a Xcris, quien se mostrará sorprendida) ¿Qué tal? ¿Ha lo crees hoy que ya se habla Boxní? ¿No lo oyes hasta el peano lo está aprendiendo? Y después, cuanto lo molestastes y gritastes cuando yo lo resolví se vaya a aprender! Contesta…
XCRIS.- Pues estás viendo, Matías, ni porque mi hijo asegura que ese malix ha resultado un portento, lo creeré.
MATIAS.- ¡Atios bulla! ¡Ahora si que la amolamos! Pero, mujer, ¿no lo crees, ni porque lo ves su puño y su letra de mi hijo?
XCRIS.- Ya te dije que ni así lo creo, que le vamos a hacer!
ESCENA DUODECIMA
DICHOS Y CRISPIN
CRISPIN.- 8Vestido como en el primer cuadro.) Buenos dias, caballeria! (Enseñando un telegrama que trae en la mano.) Al entrar aquí el hijo de mi madre, me encontré al mensajero que se fijaba mucho en la casa y el número; que le pregunto si busca a la honorable persona de D. Matías y me responde afirmativamente…….
XCRIS.- Hombre de Dios, ¡que cachaza! Déme ese mensaje, D. Crispín, que debe ser de mi hijo….
MATIAS.- ¡María Purísima! Debe ser de Boxní. Han han leylo mujer. La quiero olli cómo se dicta la telegrama mi Boxní….
XCRIS.- (A Matías abriendo el mensaje.) Estás loco. Primero lipensas en ese Malix que en tu hijo.
MATIAS.- ¡Sí Malix! Ya verás, mujer: hasta te lo chupas tus dedos de gusto cuando se llega Boxní y lo conversa.
XCRIS.- (Leyendo.) Estoy en Progreso. “Tomare tren tarde. Les abraza, Nicolás” Mi hijo en Progreso! ¡que agradable sorpresa!
MATIAS.- ¡Boxní en Progreso! Hoy lo bailo de cabeza de contento!
CRISPIN.- Pues, caballeria, si quiere bailar una rumba ya le estamos atorando (Comienza a moverse, como para bailar la rumba, diciendo) “Se murió Pinzón! ¡se murió Pinzón! ¡se murio Pinzón!
MATIAS.- (Acompañándolo a bailar la rumba) ¡Lo murió Pinzón! ¡Lo murió Pinzón! ¡Lo murió Pinzón!
XCRIS.- Pero Matías! En vez de bailar rumba, deberías ir a cambiarte de ropa, para que vayamos a recibir a nuestro hijo ¡que padre tan poco amoroso eres. ¡Dios mío!
CRISPIN.- Dice bien Doña Clí, vamos a cambiar de indumentaria, para recibir dignamente al joven don Nicolás, ¿Vendrá don Matías?
MATIAS.- No, Chel; es mejor te quedas aquí, para que lo preparas algo bueno para Nico. ¿Sabes hacer frijol con puerco? Ya hace seis años que allá en Nova Yor no lo comido Nico!
CRISPIN.- ¿Frijol con puerco? ¡Alabao! Y lo hago con sufriente mantequilla dos manos!
MATIAS.- Pues aunque sea lo haces a cuatro manos o cuatro pies, pero que salga bueno. Toma (Le da una moneda9 Compra u trozo chí costía, un trozo espinazo, un trozo oreja…..
XCRIS.- Pero hijo, vamos: D. Crispín sabrá que comprar. (A Crispín) Hágame el favor de decirle a mi comadre que debe venir entre un reto, que nos espere. Anúnciele la llegada de mi hijo Nicolás….
CRISPIN.- ¡Vayanse sin cuidado, señora, que yo representaré dignamente a Udes, y saldrá el frijol con puelco que le zumbe el mango!
MATIAS.- Vamos, Xcris, no sea deja nosotros el tren; vamos delairo.
XCRIS.- Vamos. (Mutis izquierda.)
CRISPIN.- ¡Alñabado! Udes. Dirán: Yo el hijo de mi madre haciendo frijol con puerco! ¡Alabado! ¡Y que compre un trozo de chicolís!...¡Alabado! Eso sí que no está en mi diccionario enciclopédico…
MATIAS.- (Saliendo con Xcris.) Hasta la tarde, Chel, no te olvidas lo pones la matequia en el frijol…(Mutis fondo.)
CRISPIN.- ¡Feliz viaje, Caballería!
ESCENA DECIMOTERCERA
CRISPIN solo.
CRISPIN.- ¡De botellero a cocinero! ¡Alabao! ¿Pero será cierto que ese joven Nicolás trae el perro que ya habla? Yo lo veo tan difícil como sentarse uno en un huevo milagroso y tirarse al agua sin ahogarse!...
Yo compro un trozo de tocino, lo pongo al fuego en sal…y santas pascuas…(Medio mutis fondo y se encuentra con Nicolás que llega.)
ESCENA DECIMACUARTA.
Crispín, Nicolás y después comadre.
CRISPIN.- Adelante, caballería. Si no le dice su merce a este hijo de su madre, cómo se llama, y que se le ofrece, no podré adivinarlo…
NICOLAS.- Soy Nicolás Patrón, hijo de D. Matías, dueño de esta casa…
CRISPIN.- ¡Alabao! A Ud. le esperábamos, caballería, sólo que acompañado de un perro, por el que D. Matías, su digno progenitor, viene perdiendo los sesos…
NICOLAS.- Ud. estás al tanto…
CRISPIN.- ¡Alabao! Como que iba a perder, por causa de ese esqueleto, este ojo que Ud. ve con huellas innegables de sus desdichas… Pues por llevarlo al Colegio, nos sucedieron episodios dignos de figurar en la historia de las mil y una noches…
NICOLAS.- ¡Ah, sí; ya recuerdo! Tu eres Crispín.
CRISPIN.- ¡Covadonga, a mucho honor!
NICOLAS.- ¿Pero en donde están mis padres?
CRISPIN.- No hace media hora que salieron de aquí, rumbo a la estación ferrocarrilera.
NICOLAS.- ¡Tonto de mi; debí haberles avisado que tomé un automóvil de vía, para llegar a Mérida y el tren hasta aquí…
CRISPIN.- Con su permiso, D. Nicolás; voy corriendo para ver si consigo llegar antes que el caballo de fuego salga de aquí; tal vez por un casual no hayan tomado el tren.
NICOLAS.- Vete, Crispín, dales la noticia de que ya estoy aquí.
CRISPIN.- Voy volando, caballería.
ESCENA DECIMOQUINTA
Nicolás y después comadre.
NICOLAS.- (Paseándose con impaciencia) ¿Pero que pretexto daré a mi padre, que justifique la ausencia eterna de Boxní?...¡Pobre padre mío! Sólo su credulidad y su rusticidad pudieron hacerle creer que los perros hablen……(Riéndose) ¿Hablar los perros?......Pero a mi no me quedaba más recurso que engañar a mi padre, par que me remitiese dinero. ¡Lo que son las malas compañías! Un amigo me sugirió la estratagema que me ha proporcionado varios meses de disipación y orgías…..
Me remuerde la conciencia el haber engañado a mi señor padre. Lo que si me extraña, es que mi querida madre, de relativa cultura, hubiese creído ese embuste de que los perros pueden hablar, pues no me ha significado su duda en ninguna de sus cartas.
Pero….¿que le digo al viejo, para que no me arme un escándalo y tal vez me desherede, si le digo que yo mate a ese perro?.....¿queda meditando un rato y se sonríe satisfecho de un feliz pensamiento). Sí!.....Divino; es la mejor solución……!
COMADRE.- (Entrando.) Buenos días D. Nicolás! ¡Caramba Ud. hecho ya un hombre……!
NICOLAS.- ¡Adelita! Ud. como siempre, tan simpática, a pesar de su matrimonio…..
COMADRE.- El mismo de siempre! Yo ignoraba que en Nueva Cork, un país practieo por excelencia, se aprendiera a cortejar a las mujeres sin mérito como yo…..
NICOLAS.- ¡Adelita! ¡Adelita!
COMADRE.- Con permiso, voy a preparar el almuerzo (Mutis izquierda.)
ESCENA DECIMOSEXTA.
Dichos Xcris y Matías entrando.
XCRIS.- (Abrazando con cariño a Nico.) Mi Nicolás! ¡que desarrollado estas, hijo mio! Seis años sin verte! Ven mil veces a mis brazos! (Lo abraza otra vez.)
MATIAS.- ¿Dónde esta Boxní?
XCRIS.- ¡Corazón ingrato! Preguntas por un perro y no te le das un abrzao a tu hijo!
MATIAS.- Todo se puede hacer mujer; pero a Nico, desde así chiquitito (señala una altura,) cansado ollirlo hablar; ¿pero Boxní, un perro algo flaco, que se apriende a tocar el peano? Eso Xcris, nunca visto! ¿Verdad, Nico?
NICOLAS.- (Con indulgencia.) Dice bien mi viejecito. (Lo abraza.) Verdad, viejo, que eso de oir hablar un perro y tocar el piano es cosa asombrosa?
MATIAS.- Del otro mundo, lakeex! Del otro mundo. Pero, dilo Nico, ¿Dónde esta Boxní? ¿Acaso lo tiene vergüenza, porque antes se lame hasta el suelo? ¡Llámalo, yo se lo perdono todo!
NICOLAS.- (Algo embarazoso.) Es que……papacito……al llegar a Progreso……
MATIAS.- ¡Ah, si; ya me lo figuro! Recuerdo antes se lleva a Novo yor, lo tiene relación de amor con su perrita “Xprincesa”, de Juan Cervera Reyes!
De seguro lo fue visitar primero que yo. ¿A que si? ¡Ingrato!
NICOLAS.- Tal vez (Viendo a todos lados y guiñándole el ojo a su padre.) Papacito: Necesito hablar a solas con ud.; se trata de Boxní…..
MATIAS.- (A Xcris.) ¡Oye hija; velo preparar su comida de Nico, debe tener mucho filo.
XCRIS.- Dentro de un momento. Haré uno de los guisos que más te gustaban antes de tu viaje. (Mutis.)
ESCENA DECIMOSEPTIMA
Dichos, Comadre, Xcris y Crispín.
MATIAS.- Pero oye, hijo, me asustas con tanto misterio, ¿Qué le paso Boxní? ¡Más murió?
NICOLAS.- (Aparte) ¡Yo le doy la puntilla! (a Matías) Pues papacito, la verdad; siento mucho dar a ud. la mala noticia; pero….
MATIAS.- ¿Pero, que? Dilo, hombre, más me haces sufrir así!
NICOLAS.- Pues….¡lo maté!
MATIAS.- ¿Cómo lo mataste? Estas loco, Nico? ¡Un perro que lo gastó tanto dinero para que se apriende; y después que ya toca hasta el peano, que lo mates así, así no mas!
NICOLAS.- Ud. me dará la razón, papá, cuando sepa el motivo poderoso que tuve….
MATIAS.- Habla deltiro: no sea que pierdo mi paciencia y te doy tres trancazos. (Lo amenaza)
NICOLAS.- Pues sabrá ud., que desde que Boxní comenzó a hablar, decía pestes de Ud…
MATIAS.- ¡Pestes por mi! ¿y que hach dice el ingrato? Sólo que lo diga que por el gaste mucho dinero; que por poco se pierde su ojo, pobre Crispín; que allá en Veracruz me lo robaron más de dos mil pesos…
NICOLAS.- No, papá nada de eso; cosas que si las hubiese oído mamá, se volvería un escándalo.
MATIAS.- ¿Escándalo?
NICOLAS.- Sí, un gran escándalo, pues sabe ud. que mamá es muy celosa.
MATIAS.- ¿Pero, que lo dice ese sinverguenza?
NICOLAS.- (Yendo a acechar por donde hizo mutis Xcris.) Pues, además de que le criticaba por su manera de hablar, me contó varias cosas de ud. que no me atrevo a decirte…
MATIAS.- ¿Pero que dijo ese canalla? No creas, Nico, son puros falsos…
NICOLAS.- Si no lo creo, papá, pero temiendo que el muy ingrato comenzara con sus cuentos resolví matarlo.
MATIAS.- Pero, ¿hach de veras es muy gran cosa eso que dice?
NICOLAS.- Va Ud. a oír: ya cerca de Progreso, estando sobre cubierta, me dijo Boxní, al divisar el faro de Progreso: “Ya se acerca mi venganza; yo contaré a la mamá de ud. todas las picardías de su papá. Parece que no rompe un plato, pero no hay criada de la casa que no festeje”.
MATIAS.- (Con gran azoramiento) ¡Ave María Purísima! (Va escuchar a la izquierda) ¡Cállate, Nico; no hablas duro, no sea lo oye tu mamá.
NICOLAS.- ¡Pues si, papá: (sonriéndose a un lado,) me dijo que todas las noches, cuando mamá se dormía, ud. iba al cuarto de las criadas…a darles bromas.,..tal vez.
MATIAS.- Dices bien, hijo; puras chanzas voy a hacer.
NICOLAS.- Pues sí, además me dijo otras cosas que dice que vio, y por eso preferí matarlo.
MATIAS.- ¡Virgen Santa! Ahora si viene bien aquello de: ¡Hasta los perros oyen…! ¿Pero, dime, lo botastes en el agua? ¿No crees se pudo nadar y se presenta de repente…..?
NICOLAS.- ¡No papá! (se oyen ladridos entre bastidores.)
MATIAS.- (Muy asustado.) Oye eso, Nico; parece su ladrido de ese condenado; ¿olliste? (vuelven a oírse ladridos) ¡Ave María Santísima, si llega a venir ese mentecato, de veras se divorcia conmigo tu mamá. Anda a verlo y le pegas un tiro…..
NICOLAS.- No tengas cuidado, papá, yo vi que un tiburón se lo comió al caer en el mar.
MATIAS.- ¡Bendito Dios! Ahora si respiro.
NICOLAS.- Pues ya ve ud. que tuve razón de matarlo….
XCRIS.- (Entrando) ¿A quien mataste, Nico?
MATIAS.- A pobre Boxní; lo dio su rabia en Progreso. ¿Verdad Nico?
NICOLAS.- Si, mamá; le dio rabia y tuve que botarlo al mar….
XCRIS.- Mira, hijo; aunque te moleste; pero con franqueza te digo que me alegro que se hubiese muerto (abraza a Nico.) Gracias, hijo, que has vuelto la tranquilidad a esta casa, pues tu padre estaba al trastornarse por ese condenado animal.
COMADRE.- (Entrando.) Ya esta listo el almuerzo, compadre; cuando gusten.
CRISPIN.- (Entrando.) ¡Alabao! No encontré puerco; pero traigo caracoles para el frijol….
XCRIS.- No hay necesidad de hacer nada, don Crispín. Ya está preparado todo. ¿Se acuerda ud. que el otro día D. Matías bailó la rumba cuando oyó que llegaría Boxní?
CRISPIN.- Pues si que me acuerdo (empieza a bailar la rumba.) ¡Se murió Pinzón! ¡se murió Pinzón! (parandose) No fue así la rumbita, señora?
XCRIS.- Sí. Pues hoy yo quiero bailar con Ud. por el fallecimiento de Boxní.
CRISPIN.- (Con asombro.) ¡Cómo, caballeria! ¿Se murió ese fenómeno?
MATIAS.- Se murió de rabia.
CRISPIN.- ¡Cómo de rabia! Y quien lo hizo rabiar?
NICOLAS.-No seas tonto, Crispín; le dio hidrofobia.
CRISPIN.- ¡Alabao! Esa es otra cosa. Pues por el alma de ese bicho, bailaremos la ruma.
(Bailan la rumba Crispín y Xcris.)
TODOS.- ¡Muy bien, muy bien!
MATIAS.- Ahora, nosotros, comadre; bailaremos una jarana; pero es mejor que tu la bailes con Nico, para ver si se acuerda!
NICOLAS.- ¡Ya lo creo que me acuerdo!
(Baila Nico una jarana con la comadre.)
BOMBA:
Si se han divertido un rato,
Yo les pido a raja-tabla,
Un aplauso para el “Chato,”
Autor de “El Perro que Habla”
TELÓN LENTO
FIN.












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