El juego perfecto: Vida o muerte de la danza contemporánea en Yucatán.
Ana Marrufo y Salvador Lemis (CINEY)
El Centro de Investigaciones Escénicas de Yucatán ha tenido participación en una nueva tarea de connotación histórica para los procesos de investigación del estado. El pasado 24 y 25 de septiembre de 2009, la Compañía de Danza Contemporánea de Yucatán, Al Sur Danza, cumplió XXII años de trabajo ininterrumpido sobre la escena y durante estos años ha sufrido cambios frecuentes debido a las tendencias políticas, pero también vale destacar que en estos 22 años se han desarrollado distintos proyectos con participación de destacados coreógrafos y también ha visto el paso de unas tres decenas de bailarines.
Con algunos aciertos -y otros tantos desaciertos- los cambios siguen transformando a la Compañía de Danza Contemporánea de Yucatán. El grupo que la conforma sigue vigente y creando, en espera de que se le reconozca su aportación e impulso a la danza contemporánea en el estado y esperemos que los recortes presupuestales nacionales y locales no alcancen a afectar la labor artística de esta agrupación. La importancia de hacer un reconocimiento a su tarea diaria en pos de una actividad poco apreciada por las autoridades y la sociedad en general es ya de urgencia. La recompensa a su labor por la danza contemporánea no sólo debe darse en el papel, sino a través de un salario decoroso e incluso acorde a otros grupos de ejecutantes del estado que reciben atención especial.
Con el re-montaje de la obra Jaque Mate, del coreógrafo Javier Torres, a partir del video rescatado por el propio CINEY, se llevó a cabo el sencillo, pero emotivo festejo de un aniversario más de vigencia en la actividad artística del estado con la presentación de la segunda reposición y tercer elenco de esta importante pieza señalada por la Mtra. Graciella Torres, Directora de Fomento a la Danza del Instituto de Cultura de Yucatán, como “la obra clásica de la historia de la danza contemporánea en nuestro estado.” Pero efectuemos un breve recorrido por las presentaciones de esta coreografía, tan bien lograda desde su primer montaje e incluso una de las más recordadas por el público entusiasta de la escena y seguidor de la Compañía de Danza Contemporánea, cuyo nombre llevaba únicamente el grupo correspondiente al instituido por el estado, a través del Instituto de Cultura de Yucatán en la década de los 80’s y 90’s. En 1996 se presentó el estreno de la pieza producida por el ICY y el FONCA (proyectos y coinversiones culturales, edición 1996). Por ello gracias a estos dos fondos de apoyo financiero fue posible realizar tan fascinante pieza coreográfica. Resulta pertinente felicitar a la Mtra. Torres, que en los tres montajes ha representado al grupo, los dos primeros como Directora Artística y actualmente como Directora de Fomento a la Danza, quien amablemente autoriza en comodato por el periodo de 2009 a 2011 los derechos de la coreografía, como apoyo de la agrupación independiente CDCEY A. C., que dirige desde 2004.
Pero es pertinente hablar un poco de tan destacada coreografía, la cual nos lleva a través del movimiento hacia un relato bastante común en las historias de amor: alguien que se acaba enamorando de quien no debe. El juego aquí es cambiar el orden establecido, el encuentro de dos corazones de diferentes estratos sociales inmersos en un triangulo de infidelidades y traiciones, dando como resultado sufrimiento y múltiples cambios de suerte. El juego de la vida atenta contra el orden establecido, un orden social determinado por unos pocos y la lucha de un amor donde se asume la causa de un sufrimiento inconmensurable. Todo en el mundo cerrado donde los personajes habitan. Así cada movimiento genera una vida, cada jugada un avance, donde el poder triunfa y se simboliza en los zapatos de los personajes. La destreza técnica de los ejecutantes es incuestionable, sin negar el brillo singular de la bailarina Cariño Cervantes. La artista, después de una grave lesión, regresa al escenario caracterizando a la Reina Blanca y de este modo se destaca con una soltura en el escenario que llega a destacar y arrancar emocionados aplausos de la concurrencia.
La obra es del coreógrafo Javier Torres, quien monta la pieza a través de un trabajo amplio y acorde a las personalidades y cualidades de los bailarines de la generación de 1996; sin embargo la reposición, a pesar de ser buena, modifica parte de la esencia inicial de algunos personajes llegando a ser más palpable en la última parte de la obra. En términos generales el trabajo es deleitante y alcanza a cautivar la mirada de los espectadores, donde la técnica acompaña a la expresión para lograr esa armonía que alcanza nivel de valor estético, original. No se descuida cada detalle y los movimientos se aprecian precisos y limpios, logrando incluirnos nuevamente en la magia de un juego por la Vida y la Muerte, disquisiciones clásicas que siempre conmueven al espectador convocado.
El nuevo montaje estuvo a cargo de la Maestra Lourdes Magallanes, quien participó en el elenco inicial y siempre asesoró de cerca. Una pieza tan importante desde la perspectiva creadora, donde la temática se desarrolla inspirada en la novela Sed de Amor, Yukio Mishima. Autor que hizo un importante rescate de piezas Noh japonesas y fértil novelista, con temas que siempre presentan el leitmotiv del honor, la muerte, la ensoñación, lo humano, lo divino, entre otros. El juego por un amor es retomado por el Maestro Javier Torres desarrollando llamativamente la trama sobre un tablero de ajedrez, donde las piezas son conformadas por los bailarines. Se desarrollan 11 coreografías en 10 piezas musicales, llenas de sentimiento y expresión, en la cual la experiencia técnica y escénica acompaña a los bailarines y permite al espectador disfrutar esta especial pieza coreográfica.
Esta coreografía, como tantas obras que conforman el legado histórico del desarrollo de la danza contemporánea en Yucatán, se encuentra resguardado por el Centro de Investigaciones Escénicas de Yucatán, de la ESAY, quien en esta ocasión colaboró otorgando una copia del material videográfico de 1996 de la obra Jaque Mate a su director artístico del Grupo, Mtro. Milton Acereto, ya que el grupo artístico no cuenta con copia del repertorio y en muchas ocasiones esto resulta verdaderamente relevante si tomamos en cuenta que los archivos históricos son proyectos que no reciben el respaldo social adecuado y que mucho menos cuentan con presupuestos necesarios para preservar la memoria histórica de las actividades culturales de Yucatán. No sabemos cuándo esto va a ser atendido correctamente. La memoria se pierde irremisiblemente si no se gesta una conciencia por parte de los gobernantes en turno. Parece poco pertinente pensar que los archivos actuales formarán parte de nuestra historia y que en algunos años serán de gran apoyo en el desarrollo de proyectos de investigaciones de las generaciones nacientes, pero de hecho el estar consciente de este proceso ha permitido la conformación de varios archivos en la ciudad: la propia ESAY cuenta con tres centros especializados en rescate y preservación de cuestiones artístico-culturales y/o docentes. En cuanto al CINEY, sus instalaciones concentran una gran variedad de documentos del siglo XX y el trabajo se centra en la conservación, preservación e investigación del patrimonio artístico del estado; contiene entre su acervo una gran riqueza videográfica, pues cuenta con un registro de las puestas en escena desde 1986 hasta nuestros días y está a disposición de la comunidad artística. Igualmente sus archivos sobre teatro regional: libretos, fotografías, etc. Esto es lo que permitió a la CDCEY contar con el material fílmico que apoyó el re-montaje de tan importante pieza clásica de la danza contemporánea. Para concluir, nos parece importante invitar a la comunidad dancística a mantener su colaboración para incrementar el acervo mediante la donación de materiales de sus obras, como: programas de mano, invitaciones, fotografías, material de audio y video, volantes, etc., para el incremento y consolidación del archivo y la memoria de la danza en nuestro estado./






